| Publicado por la Asociación
Cultural Cristo de la Columna de Doña Mencía y Cofradía
del Cristo de la Columna de Doña Mencía. Doña
Mencía 2005.
Don Juan Valera era profundo conocedor de la Semana Santa de Doña
Mencía, pues los
Alcalá Galiano eran patronos de la capilla de Jesús
Nazareno en la Iglesia Dominicana, hecho que reflejó en
su novela titulada “Las ilusiones del Doctor Faustino”:
“No hace muchos años, aun no se había construido,
a tiro de escopeta del lugar, el nuevo cementerio y los muertos se
enterraban todos al lado de la Iglesia, en un corralón, frente
a la casa de los Mendoza. Solo se enterraban en la iglesia misma lo
frailes y los mencionados Mendoza quienes tenían allí
bóveda subterránea y una magnífica capilla con
retablo lujosísimo de madera dorada del tiempo y gusto de Churriguera,
lleno de profusas e intrincadas labores de talla. En el camarín
de esta capilla hay un Jesús Nazareno, con su cruz a cuestas,
vestido con túnica de terciopelo, bordada en oro, de quien
el mayorazgo de los Mendoza es hermano mayor. Después del santo
de plata, patrono del pueblo, esta imagen de Jesús es la más
querida y la que pasa en el lugar por más milagrosa”.
Don Juan Valera disfrutaba mucho cuando sus frecuentes estancias en
Doña Mencía coincidían con su magnífica
Semana Santa, como se refleja en la carta que remitió desde
esta bonita localidad cordobesa a Serafín Estébanez
Calderón, fechada el 19 de abril de 1854:
“Aquí he pasado una Semana Santa divertidísima
y he visto a lo vivo la pasión y muerte del Jesús. Rodeaban
a este buen Señor, cuando iba al suplicio, más de cuarenta
solados romanos, con estandarte de mil colores, águilas y lanzas
larguísimas. Detrás venían los judíos
vestidos de majo, con carátulas de diformes narices y llenas
de verrugas, como las de Tomé Cecial. En medio de estos judíos,
iba Judas más feo y más narigudo que ellos aun: y asimismo
iban los demás Apóstoles, tristes y devotos, con sus
rosarios en las manos; el buen y el mal ladrón; y los cuatro
Evangelistas escribiendo en unas tablillas el Evangelio. Pero los
más estupendos y maravilloso de la procesión eran los
hermanos de cruz, en número de 250 en traje de nazarenos, con
sus cruces a cuestas; los más descalzos y no pocos con grillos
y cadenas arrastrando. La devoción de algunos llegaba hasta
el extremo de llevar en vez de cruz unas disciplinas desmesuradas:
con las cuales se zurraban las nalgas muy a su sabor. Apenas salió
Jesús a la calle, empezó a llover, que fue milagro patente,
pues hacía mucho tiempo que no llovía y estaba haciendo
mucha falta el agua.
En fin yo he asistido en Roma y en Sevilla a las fiestas de la Semana
Santa: y hallo, con todo, que son mejores, y más ejemplares
las de aquí. Que pasos tan lastimosos, que pregones desde las
casas consistoriales condenando a Cristo a muerte en nombre de Pilatos,
tradidit Jesum voluntati eorum, que rasgarse el velo del templo, que
temblar la tierra, y que herirse los pechos y convertirse los judíos
y los romanos en el momento que suceden estos prodigios vere hic homo
filius Dei erat. En la tarde del Viernes Santo salen ya los judíos
y los romanos todos convertidos, y con rosarios: pero en cambio algunos
nazarenos empiezan a dudar de la Divinidad de Cristo: porque van pidiendo
una bendita limosna para el entierro de Cristo; a quien Dios perdone.
Al otro día, cuando tocan a gloria, se disparan innumerables
escopetazos y Judas paga las duras y las maduras, porque me lo ahorcan,
le acribillan a balazos, y por último le queman [...] Durante
las fiestas de Semana Santa tuvimos gran papandina y gaudeamus en
casa de los hermanos mayores. Hubo vino largo, rosoli, piñonate,
hojuelas con miel, y pestiños en abundancia. San Pedro y Santiago
el Mayor se pusieron tales, que no se podían tener en pie de
borrachos". |
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Imagen del Cristo de la Columna de Doña Mencía, en la portada del
libro "Historia de la Semana Santa de Doña Mencía 1800-2005". |
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El 5 de noviembre del 2007 fue publicado en la Biblioteca Virtual
Miguel de Cervantes el libro titulado "Historia
de la Semana Santa de Doña Mencía 1800-2005",
obra del autor de esta web, donde se pretende analizar con detalle
y rigor documental los avatares históricos de las cofradías
penitenciales mencianas en los dos últimos siglos. Este trabajo
de investigación vio la luz pública gracias a la cofradía
del Cristo de la Columna de Doña Mencía y la asociación
cultural del mismo nombre publicada.
Con motivo del XXV aniversario de la fundación de la cofradía
del Santísimo Cristo Amarrado a la Columna, sale a la luz pública
este humilde trabajo, que pretende reflejar los avatares de nuestras
celebraciones pasionistas en los dos últimos siglos. Dos son
las razones fundamentales que motivan su realización, comenzando
por la celebración de las bodas de plata de la cofradía
de la Columna, que tan importantes aportaciones ha realizado a nuestra
Semana Mayor, como han sido la recuperación de la presencia
figuras bíblicas en las procesiones y representaciones de la
Pasión, y su original banda de tambores y timbales que ha marcado
una pauta en Doña Mencía que ha sido seguida por muchas
cofradías. La segunda razón es la falta de un estudio
específico actualizado sobre la materia, debidamente actualizado.
La vinculación de don Juan Valera con Doña Mencía
vuelve a reflejarse en el capítulo III del citado libro, donde
se analiza con detalle el pleito entablado por el marqués de
la Paniega, que era hermanastro de don Juan Valera, contra don Francisco
Muñoz Reinoso sobre la mayordomía de la imagen de Jesús
Nazareno y el desempeño del cargo de hermano mayor de su cofradía,
situación que reflejó don Juan Valera en una carta remitida
a su hermana Sofía y fechada en marzo de 1880:
“Aun no he ido a Doña Mencía porque nuestro
hermano Pepe, que no cesa de ser tonto, ha armado allí una
verdadera guerra civil, y su administrador, que es el mío también,
ha tenido que salir huyendo, para que no le den una paliza. todo ello
es porque Pepe, en virtud de ciertos derechos, quiere quitar a los
Muñoces la dignidad de hermano mayor de Nuestro Padre Jesús,
que hace cuarenta o cincuenta años disfrutan. El pueblo está,
en su gran mayoría, por los Muñoces, y quiere además
que salga la procesión sea como sea. De aquí la jarana.
Parece que ha tenido que ir a Doña Mencía un capitán
de la Guardia Civil con su tropa para evitar desórdenes. En
fin, luego que pasen las procesiones, supongo que vendrá el
administrador fugitivo. Yo iré a Doña Mencía
y veré como va aquello”.
-HISTORIA
DE LA SEMANA SANTA DE DOÑA MENCÍA 1800-2005
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El Lavatorio de Pilatos, acto organizado por la cofradía del Cristo
de la Columna y referente actual de la Semana Santa de Doña Mencía.
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